San Andrés, apóstol (30
de nov) (Id=786)
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El Señor, junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Pedro y Andrés, y los
llamó: "Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres".
Dóminus decus mare Galilaéae
vidit duos fratres, Petrum et Andréam, et vocávit eos: Veníte post me, fácitam vos fiere piscatóres hóminum.
Oración Colecta
Oremos:
Protégenos, Señor, con la constante intercesión del apóstol san Andrés, a quien
escogiste para ser predicador y pastor de tu Iglesia.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
La fe viene de la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
10, 9-18
Hermanos: Si proclamas con tu boca que
Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los
muertos, te salvarás. En efecto, por la fe del corazón alcanzamos la santidad,
y por la profesión de la boca se obtiene la salvación.
Por eso dice la Escritura:
Ninguno que cree en él quedará defraudado. Porque no existe diferencia entre
judíos y no judíos, ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos
los que lo invocan. Pues todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
Ahora bien: ¿Cómo van a invocarlo si no creen en él?,
¿y cómo van a creer en él, si no les ha sido anunciado, ¿y cómo va a ser
anunciado, si nadie es enviado? Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermosos son
los pies del mensajero que trae buenas noticias!
Pero no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías: Señor, ¿quién ha
creído en nuestra predicación? Por tanto, la fe nace de la predicación, y la
predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo. Pero pregunto: ¿Es que
no han oído? ¡Todo lo contrario!: A toda la tierra ha llegado la voz de los
mensajeros, y hasta los extremos del mundo sus palabras.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Sal 18, 2-3.4-5
El mensaje del Señor resuena en toda
In
Los cielos proclaman la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos; el día al día le comunica el
mensaje, la noche a la noche le transmite la noticia.
El mensaje del Señor resuena en toda
In
No es un mensaje, no son palabras, no es
una voz que pueda escucharse; pero por toda la tierra se extiende su eco, y
hasta los límites del mundo su mensaje.
El mensaje del Señor resuena en toda
In
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres.
Veníte post me, dicit Dóminus, et fáciam vos fieri piscatóres hóminum.
Aleluya.
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
4, 18-22
Gloria a ti, Señor.
Paseando Jesús por la ribera del lago de
Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, los cuales
estaban echando la red al lago, porque eran pescadores. Les dijo:
"Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres".
Ellos dejaron inmediatamente las redes y lo siguieron.
Pasando adelante, vio a otros dos hermanos: Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca remendando
las redes. Jesús los llamó también. Y ellos, dejando enseguida la barca y a su
padre, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Celebrante:
Pidamos, hermanos y hermanas, al Señor, Dios nuestro, que escuche la oración de
la Iglesia, reunida para celebrar el martirio del apóstol san Andrés, y se
muestre propicio a nuestras peticiones.
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Para que el Señor otorgue a los obispos y
demás pastores de la Iglesia una conciencia viva de su misión de anunciadores
del mensaje apostólico, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que Dios renueve la faz de la tierra, y
todos los seres humanos se sientan hijos de Dios y miembros de la única familia
del Señor, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que quienes sufren alcancen la paz
interior y, en medio de sus padecimientos, sepan descubrir en el Evangelio la
esperanza de que serán liberados de sus males, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para que todos nosotros, siguiendo el
ejemplo de san Andrés, tengamos el valor de dejar las cosas que amamos para
seguir la llamada de Jesús, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios todopoderoso y eterno, escucha nuestra plegarias y fortalece nuestra
voluntad, para que, como san Andrés, sepamos seguir con entrega generosa la
llamada de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Dios todopoderoso: estos dones que te presentamos en la festividad de san
Andrés, nos hagan agradables a ti y, al recibirlos, renueven nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Los apóstoles, cimientos de la Iglesia y testigos de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación, darte gracias siempre en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque cimentaste tu Iglesia sobre la roca de los Apóstoles, para que ella
fuera en el mundo signo permanente de tu santidad y anunciara a los seres
humanos tu mensaje de salvación.
Por eso,
Señor, con todos los ángeles y llenos de profunda devoción, te alabamos ahora y
siempre
diciendo con humilde fe:
[Misa]
Dijo Andrés a su hermano Simón: "Hemos encontrado al Mesías". Y lo
llevó a Jesús.
Dixit Andréas Simóni
fratri suo: Invénimus Messíam, qui dícitur Christus.
Et addúxit eum ad Iesum.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Te rogamos, Señor, que la participación en tus sacramentos nos dé fortaleza
para que, compartiendo la muerte de Cristo, a ejemplo del apóstol san Andrés,
merezcamos vivir con él en
Por Jesucristo
Amén
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